Administrador de la instancia mujico.org
Ajaja no te conozco, despues checo la rola
Sólo que ese wey nunca trabajó, vivió de mantenido y todavía enviaba cartas recistas a su compa para pedirle más baro
Tras la Gran Victoria, el mundo se dividió en dos: los que trabajaban con las manos y los que debían explicar por qué ese trabajo era hermoso. Esteban, que había pasado diez años en las barricadas soñando con el sudor negro del hollín y el peso del pico sobre el hombro, se presentó ante la Comisión de Asignación Humana.
—Quiero ser minero de carbón —dijo Esteban, con las manos extendidas, ansioso por llenarlas de callos.
El Comisario de Cultura, un hombre de dedos finos que jamás había levantado algo más pesado que una metáfora, consultó una ficha perforada y negó con la cabeza, visiblemente horrorizado.
—Imposible, camarada Esteban. Sus antecedentes en la agitación clandestina revelan un manejo del adjetivo demasiado preciso. Usted tiene una “sensibilidad social aguda”. Según el Plan Quinquenal de la Estética, se le ha asignado la categoría de Poeta de Primera Clase.
—No quiero ser poeta —protestó Esteban—. He pasado la vida escribiendo panfletos para que los mineros fueran libres. Ahora que son libres, quiero ser uno de ellos. Quiero el polvo en los pulmones, no la rima en el papel.
El Comisario suspiró con la paciencia de quien instruye a un niño.
—Entienda la dialéctica, camarada. Si usted baja a la mina, perdemos un himno. Un minero extrae diez toneladas de carbón al día; cualquier buey mecánico puede superarlo. Pero un poeta extrae la “esencia del esfuerzo heroico”. Su cuota mensual es de cuatro odas a la metalurgia y un soneto sobre la alegría de la ventilación forzada. Es una orden del Estado.
Esteban intentó colarse en el pozo de extracción al día siguiente. Fue detenido por la Guardia Roja de la Retórica. Lo devolvieron a su escritorio de caoba, donde le esperaba una pluma de ganso y una resma de papel con el sello oficial.
—¡Es una injusticia! —gritó Esteban al centinela—. ¡Luché por la liberación del proletariado!
—Exacto —respondió el guardia mientras le entregaba un diccionario de rimas—. Y ahora el proletariado está tan liberado que no necesita que usted le ayude a picar piedra. Necesita que usted escriba lo mucho que disfruta haciéndolo. Escriba, camarada. El turno de noche de la poesía comienza ahora.
Esteban tomó la pluma. Era más ligera que un pico, y por eso mismo, le pesaba el doble. Comenzó a escribir: “¡Oh, qué dulce es el peso del carbón que yo no cargo!”.
Solo como nota, en ese corto, la Asukar imagina una realidad donde termina con el pendeje del Chinji pero luego le dice que no, Y todo era un sueño, despierta y no tiene piernas.
Yo vivo cerca de la frontera, aquí no pasa nada eso del cartel de Jalisco.
La idea era que la bomba se usara como amenaza el dilema de la pistola más grande
Alv, era al mes, ya decía yo que estaba cabron
el brocoli de la comida china super bañada de soya
Imaginate vivir en alemania y no ver cables cruzados al levantar la vista
sueldo de taquero programador de 250k
Un dia mas en los grupos de fan subs


Grok ponle bikini…
A este punto asume que si diste tus datos a un tercero van a terminar filtrados y mal usados.
si cuenta como poste? es más una torre