Sí, claro. Luego las larvas tiran algo de las repisas, o empiezan a husmear algo de los cajones y tengo que estar saliendo de la pinche jaulita a cada rato.
El único y original, ahora con 100% más gatosidad.
Sí, claro. Luego las larvas tiran algo de las repisas, o empiezan a husmear algo de los cajones y tengo que estar saliendo de la pinche jaulita a cada rato.
Una combinación de ambos: resentimiento contra el gringo blanco, e idolización de los japos y coreanos por el anime y el K-Pop, por eso les perdonan todo.
No sé si viste a los pendejos esos que vieron un wey con ojos rasgados y presas del júbilo lo levantaron gritando “¡Japonés!”, y cuando bajaron al pobre cabrón este les dijo que era mexicano 🤦🏼♂️.
Sí, pero ya ves que con Japón y Corea toda Latinoamérica se baja los calzones 😑.
¿Ya no le gustaron a tu aparato digestivo o por qué?
Está a $90 el kilo, we. Digo, sí me doy gusto, pero si acaso es una vez cada mes.
¿Qué vergas? ¿Desde cuando la palabra “muerde” también es censurable?
A ver, pregunta filosófica para los jóvenes y viejunos nerdosos de aquí: ¿El Chucho apoyaría al “open source” o al “free software”?
Les recuerdo a estos dos weyes. ¿Qué chingados pasó exactamente en el universo de Mickey Mouse? Yo tengo la hipótesis de que algo como entre los Eloim y los Morlocks de H. G. Wells.

Digo, yo todavía tengo momentos cuando siento perfectamente que apenas ha pasado un año o dos desde que navegué por internet usando Netscape Communicator buscando sitios personales de anime y skins para mi Winamp 2.x. Y resulta que pinches no. Puta madre.
No tiene cambios de humor.
Una higuera y unos comerciantes no están tan de acuerdo.
Ah, ja, ja… Me recordaste a mi yo de esa edad cuando recién vio “Mi Pobre Angelito”. Necio con querer hacer un trineo y construir trampas para los ladrones… en mi casa de dos cuartos y lámina de asbesto 🤣 .
¿Qué acabas de ver, Lisa? ¿Qué… acabas… de… ver…?
Una de las cosas que comencé a ponderar después de leer muchos libros de Julio Verne, es que precisamente nunca menciona el sanitario en ninguna de sus aventuras. Algo comprensible, claro, tomando en cuenta el contexto social y temporal. Pero eso no quita lo chistoso cuando uno vuelve a leer “Cinco Semanas en Globo” y “De la Tierra a la Luna” y se pregunta “De veras, wey, ¿dónde cagan esos cabrones?”.